Adolescentes con corbata.

En la dinámica paterna, hay siempre una máxima que suele repetirse. “!Qué bueno es mi hijo!” y “¡Hay que ver la travesura que ha hecho tu hijo!”. Nos gusta atribuirnos los aciertos y desviar los errores, es una condición humana, no se puede evitar.

 

Sin embargo, lo que es condición humana, no debería trasladarse al plano político. Un Presidente de Gobierno que se precie, jamás debería meterse en política. Es una trampa mortal y debe evitarse a toda costa.

 

Creo que los de mi generación ochentera y, sobre todo noventera, hemos visto esta condición política toda la vida. Hemos asistido a la “adolescencia” de la política en España y, como tal, es como un grano en el culo. Los adolescentes piensan siempre que tienen la razón, que jamás van a cambiar, que los adultos son un problema y que los problemas del mundo no van con ellos. Y eso sería algo puramente anecdótico, algo sólo para sonreír por la ironía, si no fuera porque son precisamente esos púberes de corbata (a veces) y traje pantalón los que tienen que solucionar esos problemas.

 

Es posible que todo comience como algo inocente, algo puro, algo tan simple como querer cambiar el mundo para mejor, pero es cuando se llega a la poltrona desde la que se puede hacer, cuando se pierde la perspectiva en la nube de adulaciones y el sentimiento de poder, el sentimiento más engañoso de la historia.

 

Cabe recordar que la clase política no está en ese puesto para beneficio propio y de sus amigos, si no para servir a los que le han votado (y a los que no, también). El único privilegio del que deberían gozar quienes ostentan escaños, debería ser el de que casi todo el mundo supiera quién es. Por lo demás, gobernar un pueblo/ciudad/CA/país, es un trabajo, un sacrificio y un deber.

 

Cuando en un país, prácticamente todo el mundo quiere ser político y tener un escaño en el congreso, o ser alcalde o similar, es por dos motivos, o se tiene un acusado sentido del deber y de querer hacer las cosas bien en un país o es porque es un puesto-chollo donde la ley del mínimo esfuerzo se impone y, por desgracia, no veo a mucha gente dándose golpes en el pecho por España.

 

En realidad, creo que nadie debería querer ser político ya que, para empezar, debería ser un puesto remunerado con el SMI, pero también porque es el trabajo más hipócrita del mundo, donde tienes que sonreír y abrazar a aquel a quien apuñalarías. Es un deber por el que partirse la cara por tu país y las personas que en él viven.

 

Tecnología, viajes Premium, coches blindados, contratos millonarios, sueldos vitalicios, conferencias remuneradas (mucho), comilonas, ropa cara… no digo cómo tiene que vivir cada uno, pero todos esos privilegios de los que goza la clase política a costa de sus votantes no van a hacer que el país vaya mejor (quizá tampoco mucho peor).

 

Me avergüenza sobremanera ver a políticos lanzarse dardos los unos a los otros, tratando de demostrar en el Congreso de los Diputados quién hace el comentario más ingenioso para desmerecer al que tiene un color diferente en su carpeta, sin asumir responsabilidades por sus fechorías o encubriendo las propias con demagogia barata. Parece más importante demostrar lo malo que es el otro partido que arreglar los problemas por los que están ahí. Y no estoy pidiendo un político que jamás haya robado una goma de borrar o que vaya a misa los domingos, dicen que el poder corrompe y que nadie se libra de ello, y sé que el que se siente en el trono de la Piel de Toro va a aprovecharse de alguna manera de su puesto, pero me conformo con que cuando le pillen, sea honrado, lo reconozca, devuelva lo robado y deje paso al siguiente. Y si roba, que robe, pero por lo menos que resuelva los problemas del país, que para eso está ahí.

 

¿Cuál es la pega? Pues que resolver los problemas del país no depende sólo del partido que esté en el poder, sino de que los demás partidos no les dificulten el trabajo. La utopía es que esos partidos que hoy se tiran mocos a la chaqueta, se sienten con folios en blanco alrededor de una mesa, sin líneas rojas, escuchando a los demás sin prejuicios y debatiendo qué es lo que realmente le viene bien al pueblo, no al partido. Y sí, me diréis que eso es lo que se hace en el Congreso de los Diputados, pero es mentira. Lo que veo es una pelea de críos, un concurso de meadas, una medida de… egos. Es lo que veo y me siento estafado por todos.

 

Educación, sanidad, empleo, educación (lo pongo dos veces porque es la piedra de toque de todo país que quiera ser importante) es lo que deberían arreglar y no estar todo el día preguntando por qué me quitaste el boli de la mesa y no me lo devolviste. Se debería crear un sistema educativo común y definitivo, aprobado por TODOS y con la cláusula de no modificarlo en unos cuantos años, para ver si realmente da resultados. Se debería buscar un modelo de sanidad pública común, donde da lo mismo de qué parte del país seas, donde puedas ser atendido por un número adecuado de personal, en unas condiciones adecuadas. Es imposible que no surjan problemas, siempre surgen, pero las medidas para corregirlo deberían ser rápidas y contundentes. Y la palabra “contundente” me lleva a una reflexión mucho más importante.

 

El código penal está mal hecho. Se puede condenar a una persona por un delito pero no pagará según qué casos. Si robas y se prueba, no me vale con que esté un tiempo en la cárcel, debe devolver lo robado. Si te condenan a ir a la cárcel, no puede ser que no vayas porque has sido condenado a menos de dos años, o porque es tu primer delito o porque has pagado una fianza. Eso sólo demuestra que los ricos no pisan la cárcel. Las condenas hay que cumplirlas y, si incumples la ley, debes aceptarlo y pagar. No siempre es equitativo el castigo con el hecho punitivo, pero si no se hace nada es cuando el mal gana.

 

Pero sobre todo, volviendo al problema de los políticos de hoy en día. Aún estoy esperando algún político que supere esa adolescencia y se preocupe de verdad por los problemas por los que ha llegado a ese lugar. Si te hemos elegido es para que arregles algo. Si no lo haces, vete, estás incumpliendo el contrato que de facto firmaste con los ciudadanos al elegirte.

 

Pues sí, ese debería ser el mundo ideal, aquel en el que todos gozásemos de una educación superior (no me refiero sólo a títulos), con los que probablemente la criminalidad bajaría drásticamente. Un lugar en el que todos pudiésemos ser atendidos por médicos preocupados más por su paciente que por sus condiciones laborales, un lugar donde crear trabajo fuera premiado y no dificultado por querer mamar de una teta que ya no da ni el suero de la leche. Donde supiésemos que no hay a diario delincuencia a los niveles a los que ha llegado España, porque todo aquel que incumpliera la ley recibiera un castigo ejemplar, sin vericuetos, sin derecho a reducir la pena pasando por caja, sin privilegios. Un lugar en el que gobernar un país sólo significase que tienes que trabajar duro las 24 horas para hacer tu trabajo, sin privilegios, tampoco. Porque hoy en día, ser político y ser delincuente empieza a parecerse peligrosamente.

 

P.D.: Si alguien lee este artículo de opinión y tiene el ominoso impulso de decir que soy de un partido o de otro, que tiendo más hacia un lado que a otro o desea calificarme de alguna manera despectiva, he de decirles que tienen toda la razón. No porque pertenezca a algún partido, sino que suelo votar al mismo (soy así de consecuente con mis ideales), pero eso no quita que estoy dispuesto a escuchar otras ideas con el mismo respeto y apertura de mente con la que espero se lean estas líneas. Como bien decía una de mis profesoras “No se puede ser apolítico. Se puede ser apartidista”.

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Día de la Hispanidad 2017

Porque probablemente, dentro de muchos años, quizá siglos, la gente tache de asesino despiadado a la última persona que mate una res. Dirá que él y todos los demás eran unos bárbaros sin corazón que no tenían escrúpulos. Dentro de muchos años.

Hoy en día es práctica habitual, los carnívoros lo agradecemos. Incluso en general son buenas personas. Pero desde el otro lado de la mesa, son asesinos.

Viviendo donde vivo, estoy rodeado de calles, plazas, colegios, institutos, paseos, vías y callejones que llevan los ilustres nombres de marineros y prenautas que en su día, hace 525 años, llegaron a unas islas bajo la, casi desapercibida, sonrisa socarrona de cierto almirante cuya leyenda le etiquetó como “falto de huevos suficientes”.

Los nombres que aparecen en esos letreros, son observados con orgullo por muchos, sin caer en la cuenta de que muchos (por no decir casi todos), eran delincuentes habituales encerrados y “invitados”, por así decir, a realizar cierta travesía que en aquella época tenía un alto porcentaje de fracaso con deceso incluido.

Sin contar con que el señor Cristóbal Colón sabía perfectamente que se dirigía a nuevas tierras (lo de ir a “Calcuta a buscar nuevas… rutas” era para que colara el viaje al común de los mortales), con riquezas suficientes como para garrapiñar su testículo de oro. Cosa que sólo él sabía en las dos carabelas y la nao. Él sabía (igual que los Reyes Católicos), que iba a un lugar desconocido hasta el momento, lleno de riquezas y custodiado por crédulos aborígenes, sabía que a lo que iba era a saquear, violar y alterar para siempre unas tierras que no le habían llamado.

Un segundo. ¿De qué me suena esta historia? ¿Acaso no es la repetición de otras? Es posible. Gengis-Khan, Alejandro, Roma, los faraones… creo que ninguno de ellos llegó a tierras nuevas repartiendo flores, abrazos y sonoros besos en la frente. Creo que ninguno les dijo a los que habitaban las tierras “Hola chaval, mira que pasaba por aquí y me preguntaba si me cederíais de buena gana vuestras tierras y riquezas, por lo del buen rollito y tal.”.

Pero es que los demás no tenían que ver con españoles, los demás eran extranjeros y ellos lo hacen todo de puta madre. Los que tenían el nombre de “España” en los papeles y banderas son malos, son el coco. Y nosotros, como españoles, tenemos la obligación de denigrar y destruir nuestra historia en pos de unas palmaditas en la espalda por parte de los extranjeros, no sea que nos vean como los primos paletos del pueblo.

Pues sí. El almirante era un hijo de su madre, por hablar en plata, de los grandes ya que convenció a un reino para invadir y saquear tierras, contrató a una panda de delincuentes y despojos de la sociedad para que le condujeran las naves y, siendo el último en llegar a aquellas tierras, se colgó la medallita de “Descubridor de América” y “General de los Siete Mares y el charco que se forma frente a mi casa cuando llueve”. Pero visto en perspectiva, no hizo nada diferente a lo que ya se había hecho o a lo que se iba a hacer en años venideros: “Éstas son mis tierras -independientes- y a partir de ahora me las apropio por mi huevo torero”. Como en todas las conquistas, hubo quien se opuso y tras un par de guantazos con la mano abierta, no tuvieron más remedio que claudicar. Pero me reitero en lo dicho: No se hizo absolutamente nada que no fuera lo normal en aquella época. Que estuviera bien o no creo que todos lo tenemos claro, pero era práctica común llegar y conquistar usando todos los medios a tu alcance.

Por eso cuando veo en día como hoy eso de “Nada que celebrar” me pregunto si entienden que, de cualquier modo, sólo están dándose aires quijotescos, pues parece como si nos encontrásemos por la calle con alguien y le dijéramos “Disculpe, a raíz de ciertas investigaciones, he descubierto que hace 20.000 años, uno de sus familiares golpeó con el garrote a uno de los míos por una manzana, y le exijo que se disculpe por ello”. No es momento de que los vivos paguen por los pecados de los muertos, menos cuando sus “hazañas” pasan ya de los dos dígitos de edad. Creo que tanto en la sociedad en la que vivimos, como en ese “Monte Olimpo marca Hacendado” en el que viven los políticos, deberíamos olvidarnos del “Y tú más” que tanto nos gusta, y pensar en cómo podemos mejorar el país, todos juntos. Discurrir cómo podemos intentar todos ser mejores personas, mejores como pueblo, mejores como nación, mejores como humanos, pero todos juntos, todos a una.

Dejemos de echarnos en cara los pecados de nuestros padres, y hagamos algo para evitar que los cometan nuestros hijos.

QUERIDAS CHICAS DEL TRANVÍA

Al igual que vosotras, muchos de nosotros usamos el transporte público. No puedo hablar por el resto de hombres porque no me declaro portavoz más que de mí mismo, pero cómo vayáis vestidas, cómo llevéis el maquillaje o cómo estéis de sobrias o borrachas es asunto vuestro.

Como hombre que soy, miraré vuestras piernas si lleváis minifalda, vuestro trasero o vuestros pechos pero durante un par de segundos por pura curiosidad o admiración, ya que mirar no está prohibido de momento y una cosas es mirar un par de segundos y otra quedarse horas embobado. Igualmente vosotras podéis mirar lo que quiera que miren las mujeres en el cuerpo de un hombre, que no me voy a sentir incómodo ni violado, la naturaleza humana y los instintos son inevitables, la educación para aprender cómo interpretar o actuar frente a esos instintos se aprenden y adquieren con un poco de voluntad.

No necesito a una mujer que se esconda tras un abanico, sumisas no me van. Si de verdad estáis interesada en algo, acercaos y preguntad, que eso no os hace fáciles si no determinadas. Si necesitáis saber algo como la hora o el destino del transporte, no dudéis en acercaos y preguntar, que eso no lo voy a interpretar como que queréis sexo salvaje, pero si os ofrezco la mano para estrechárosla y me presento tras vuestra pregunta, tampoco significa que quiera sexo salvaje si no conocer a una persona, no todos los hombres somos depredadores sexuales.

Es más, en realidad yo personalmente no necesito nada porque mi novia es todo cuanto necesito y más aún, está conmigo por propia voluntad y lo estará el tiempo que ella decida estarlo ni un minuto más. Podéis creerme o no, no me va la vida en ello, pero así es. Eso no quita que si veo a una mujer bonita la mire durante un par de segundos, al igual que si ella ve a un hombre bonito lo mirará durante unos segundos, se llama naturaleza humana.

Las reglas del coqueteo las rompieron los primeros que no entendieron eso del “no es no” pero todos pagamos las consecuencias. Las mujeres asesinadas a manos de hombres ya no pueden hablar, al igual que las mujeres asesinadas a manos de mujeres, los hombres asesinados a manos de hombres y los hombres asesinados a manos de mujeres todos dentro de la relación, de todo hay y todas las muertes tienen para mí el mismo valor, el de una persona que le arrebata la vida a otra sin tener derecho a ello. Personalmente creo que contra todos ellos, que arrebatan las vidas de aquellas personas que ilusoriamente aman, no debería haber piedad ni perdón en la tierra, pues Dios, si es que existe, es quien debe aplicar ambos términos cuando toque, pero como es sólo mi opinión, ahí la dejo.

Eso sí, recordad que todavía hay hombres que cumplimos las reglas, que si os abrimos las puertas, os ofrecemos nuestro asiento o nos ofrecemos a pagar lo que hayamos consumido, si nos presentamos, no es machismo si no educación, recordad que todavía hay hombres que les importa un pito cómo vayáis vestidas. No olvidéis que algunos, también pagamos las consecuencias de unos energúmenos.

¿CÓMO FUNCIONA EL CROWDFOUNDING?

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Hoy mismo día 1 de Junio de 2016 ha comenzado una campaña de crowdfounding de 30 días para publicar mi novela “Los Libros de Eledan: Enroque” y conseguir que los beneficios íntegros de la venta de la misma vayan a parar al Cajasol Sporting, equipo femenino de fútbol que milita en primera división.

 

Pero claro, las preguntas que genera esta nueva forma de financiación son muchas, así que aquí intentaré contestar a todas las preguntas, si hay más, pues se pregunta y listo, responderé encantado a todas.

 

¿QUÉ ES EL CROWDFOUNDING?

 

Es un nuevo tipo de financiación para los proyectos. En este caso no es que una empresa te patrocine ni hacer que tengas que pagar tú todo el proceso, en este caso de publicación, si no que son las personas de la calle las que, si creen en el producto o en lo que se pretende conseguir con él, darán una cantidad de dinero para poder financiar el proyecto, es lo que se conoce en español como Micromecenazgo, es decir, tú te puede convertir en un inversor de un proyecto.

 

¿CUALES SON SUS VENTAJAS?

 

Muchas, todo se puede hacer directamente desde internet. Muchos proyectos, como monitores holográficos, bolígrafos en 3d y otros muchos inventos tecnológicos han sido posibles gracias al crowdfounding.  Ahora es mucho más fácil conseguir el dinero necesario para hacer los sueños realidad.

 

¿QUÉ VENTAJAS TIENE EL MECENAS?

 

Lo primero, por supuesto, es la satisfacción de haber puesto su granito de arena para que el proyecto salga adelante, pero en la práctica tiene otras muchas ventajas, como por ejemplo una nota de agradecimiento en cada ejemplar, un ejemplar firmado, acceso a material inédito o exclusivo… en el caso de mi novela es eso más o menos, pero en otros proyectos puede ser incluso ser el primero en tener el objeto en cuestión, imaginad que hubieseis sido mecenas de los primeros diseños de impresoras 3d, por unos 300 euros habríais podido ser poseedores de uno de los primeros modelos que, hoy día, vienen a costar más de 2000 euros.

 

¿CÓMO SE HACE UNO MECENAS DE ESTE PROYECTO?

 

Lo más fácil y rápido es entrar en la web donde se promociona mi libro, que es https://libros.com/crowdfunding/los-libros-de-eledan/ os dais de alta y seguís las instrucciones para dar el dinero que vosotros creáis conveniente en función de las recompensas que queden disponibles.

Otra opción es contactar conmigo si estás en Huelva, para darte una especie de “Vale” que comprarás provisionalmente con el dinero asignado, así no tendrás que dar tu número de tarjeta, yo me hago cargo de guardar el dinero hasta que la editorial lo reclame para poder costear la publicación del libro.

 

¿Y QUÉ PASA CON MI DINERO SI NO SE PUBLICA AL FINAL EL LIBRO?

 

Lo que has hecho no es comprar en sí, si no dar tu dinero que se ha metido en un sobre con tu nombre y éste en una caja. Si la caja no cuenta con dinero suficiente para la publicación, pues simplemente se devuelve a sus dueños y aquí paz y después gloria. Todo está verificado, registrado y cuantificado, además de protegido por ley.

 

SOY MECENAS Y EL LIBRO SE PUBLICARÁ, ¿AHORA QUÉ?

 

Pues muy simple, una vez termine la campaña (aproximadamente el 30/6/2016), se recaudará todo el dinero y comenzará el proceso de maquetado y publicación. en un periodo de tiempo determinado, recibirás en tu casa las recompensas acordadas según el dinero que has puesto.

 

¿Y DE QUÉ VA LO DE “BENÉFICO”?

 

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Una vez publicada la novela, ésta se pondrá a la venta en librerías, incluso podréis pedir a vuestra librería habitual que pida un ejemplar para vosotros si queréis comprar más. De cada ejemplar que se vende, yo como auto me quedo con el 50% del precio del libro y se me hace el ingreso de forma semestral. De forma automática, ese dinero que recibo lo recojo y se lo entrego al Cajasol Sporting.

 

Para que quede claro: Pongamos que tú compras el libro en la librería por 20 euros, de esos 20 euros, 10 van para la editorial y 10 para mí, pues bien, esos 10 euros se guardan para dárselos al Cajasol Sporting, íntegros. No sé aún si el precio será de 20 euros, de 10, de 15 o de lo que sea, las cantidades que pongo son un ejemplo.

 

Si queréis saber más sobre el Sporting, aquí su página web: http://www.sportingclubhuelva.com/web/

 

¿CUÁNTOS MECENAS HACEN FALTA PARA PUBLICAR LA NOVELA?

El primer objetivo es de 100 mecenas para una publicación básica. A partir de ahí, todo mecenas nuevo que entre mejorará la publicación y su alcance, como publicidad y demás.

 

¿CUÁNTO DINERO SE LLEVA EL AUTOR?

 

En este caso nada. Yo como autor no obtengo ningún beneficio económico, pero esto lo hago por el Cajasol Sporting, no por mí. La satisfacción de saber que estoy haciendo todo lo que está en mi mano para ayudar al equipo de fútbol a que las niñas onubenses tengan una oportunidad perfecta de practicar deporte y de hacer de éste, quizá, su medio de vida, es suficiente.

¿Noche de Paz?

Ah… la Navidad. Época de ilusión y buenas vibraciones. Días en los que se recupera la fraternidad, el amor al prójimo, donde se celebra el cumpleaños de Jesucristo, época de buenos deseos y propósitos…

Claro, sí. Sin duda alguna.

Descartando el manido tema de que el motivo de celebración es una falacia pues ni este señor nació un 25-12 ni por asomo, si no que se ha cogido una antigua fiesta pagana y se ha cristianizado, como otras muchas, todo lo demás también cae por su propio peso.

Desde varias semanas antes del día 25, gastamos ingentes cantidades de dinero, que a veces no tenemos, en comida y bebida en cantidades similares. Llenamos los congeladores, neveras y despensas de carísimos manjares porque el día de la fiesta, habrá que comérselo todo y tenemos la presión añadida de que tendremos que disfrutar de ello por imperativo legal.

Pero no sólo es la comida. También hay que decorar la casa. Hay que poner un belén/nacimiento/misterio, hay que poner guirnaldas, bolitas, muérdago y sobre todo, un árbol. probablemente será un árbol que se dedicará a soltar trocitos de lo que sea en el suelo. Pasaremos gran parte de la tarde desenredando luces de colores, para lo cual nos hemos estado entrenando todo el año con nuestros auriculares y cargadores. ¿Cómo decorar el árbol? ¿Qué colores poner? ¿Qué luces encender? ¿Dónde ponerlo? ¿Natural o artificial? En eso último prefiero que sea artificial, dura más y no deforestamos la Tierra, que cuando éramos cuatro gatos sobre el planeta no pasaba nada, pero con siete mil millones de almas la cosa se pone chunga si todo el mundo quiere su árbol.

Y mientras compramos como si no hubiera un mañana y decoramos el árbol, pues suenan los villancicos, piezas ancestrales y, por lo general, lamigosas y edulcoradas que se repiten una y otra vez en la chillona voz de una escolanía (no me meteré en las versiones).

Se acerca el día 25 y ese tal Papá Noel, o San Nicolás, va a dejar los regalos debajo del árbol. Y por supuesto el patrio día del 6 de Enero donde 3 Reyes Magos dejan regalos también. Pero esos regalos no aparecen como por arte de magia en las casas.

Vemos a la gente correr de un lado para otro de la ciudad con bolsas llenas de regalos. intercambio de presentes que, de ser equitativos, deberían se del mismo valor económico ambos.

Pero en realidad lo que hay es un estrés creciente en las personas que quieren la botella de champán más cara, el caviar más exclusivo, la carne más sabrosa, el pescado más fresco, el regalo más original y caro. Y ese estrés viene provocado por la manía de dejar todas esas compras para los últimos días, y nos encontramos a mucha gente el día 23-24 corriendo como si fueran perseguidos por el mismísimo Satanás, arrancando objetos de las manos de otros porque suponen tener más derecho, corriendo por llegar primero, olvidando y obviando las normas de cortesía y buena educación, sólo para tener todas esas cosas para demostrar que somos los más buenos y los que tenemos el espíritu navideño más largo.

Porque estos días son para estar con los demás, hacer como que te caen bien, pasar ratos de gran tensión en la mesa o en la antecena, o en la postcena. No me refiero sólo a los familiares, también a los compañeros de trabajo durante las cenas de empresa. Sin duda, hace poco he leído que un par de cenas de empresa habían terminado en pelea multitudinaria. Lo que me sorprende es que no pase más a menudo.

Pero no os preocupéis, a partid del día 6 de enero ya podemos volver a odiarnos y a llevarnos mal. Ya podemos volver a olvidarnos de los necesitados (los de verdad, no los que aprovechan estas fechas para dar pena), podemos planificar los regalos para los cumpleaños/aniversarios, hay que regalar cuando toca, no sin motivo, a diestro y siniestro, pues eso sería un desbarajuste.

Porque estas fechas lo que nos insuflan es una gran presión por ser buenas personas y demostrarlo. No nos basta con ser buenas personas, tenemos que ser las mejores, aunque eso signifique pisotear al que tenemos al lado. Tenemos que ser los mejores y eso, no es un buen aliciente para alentar ese espíritu, es una competición encubierta para ver quién gasta más, quién pone la mesa más ostentosa, quién da el mejor regalo.

La Navidad podría ser una gran época si no la hubiésemos planteado tan sumamente mal. Puede que sea un señor Scrooge.. sí, es posible, pero al menos no caigo en hipocresías. Hoy se supone que es Nochebuena… para mí es jueves, punto.

Este texto se me ha venido a la mente mientras veía a la gente volverse completamente loca en Mercadona hace un rato, porque ir y volver al supermercado en coche, al menos en mi pueblo, es como para otra entrada.

Cambiar la luna trasera de mi coche, la Odisea de la estupidez.

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Anoche, mi buen vecino al que llamo cariñosamente Flanders, nos llamó al telefonillo para avisarnos que la luna trasera de mi coche estaba rota. Efectivamente, reventada a más no poder.

Después de que me había gastado hace 15 días 263 € en el seguro y hace una semana 170 en arreglarlo porque el viernes 13 tengo que pasar la ITV, pues qué quieren que les diga, como que me dieron ganas de cagarme en Big Bang y su santa existencia. Pero mi nuevo yo es más taimado si cabe que antes, tratando de buscar soluciones antes de arrancar los ojos a la gente.

Lo primero fue meter el coche en el patio delantero de mi casa, para lo cual casi me llevo por delante el retrovisor. Ya dentro y linterna en mano observé que no faltaba nada y no había proyectil dentro, con lo cual no había sido un robo. Observé el patrón de rotura y me acordé que ya había visto un cristal con un patrón parecido, el del horno microondas que tenía en Mazagón siglos ha y que reventó por el frío y porque tenía más años que la leyenda de la chica de la curva. Por el patrón de rotura deduje dónde se había roto y la línea que había seguido la debacle. Es lo que tiene ser un friki de NCIS, que analizo criminalísticamente hasta el chorro cuando hago pis por la mañana.

Como la cosa está muy mala, pues mi seguro es básico y no incluye las lunas, más que nada porque después de 10 años no me creo que por eso tenga que pagar 300 € anuales, me parece una barbaridad teniendo en cuenta que soy conductor profesional y mi coche, de motor, está como el primer día.

Esta mañana me decidí a buscar una sustitución ya que en dos días tengo que pasar la ITV. Como niño pijo que a veces soy, lo primero que hice fue llamar a Carglass. Total, vienen a casa, te lo cambian, le dan un tratamiento al cristal y creo que por 5 € más te la chupan. El caso es que una chica muy amable me pidió los datos para el presupuesto y cuando me lo dieron casi me da algo. 474 € por cambiar la luna. ¿Existe esa cantidad? ¿Hay alguien que tenga tanto dinero? Como pertenezco a una aseguradora pija, pues me lo dejaban en 298 € y un “ea ea” con palmaditas en la espalda.

Así que ni corto ni perezoso, me he dedicado a la otra solución, que no es ponerme en una esquina con medias y bolso, si no más bien preguntar en desguaces. He aquí la sorpresa cuando tras preguntar en varios, he encontrado uno donde me venden el cristal más la chapa del maletero todo pintado por 50 €. Luego, en un taller donde he preguntado, me lo montan por 60 €.

Y yo pienso, si por poner el maletero completo me voy a gastar 110 € y por cambiar el cristal en Carglass me van a soplar 474 €… ¿Qué tipo de broma es esta? ¿Estamos tontos o qué?

BROMAS DE CÁMARA OCULTA

Hace un rato he estado viendo un par de vídeos en Youtube de cámara oculta sobre bromas que salen mal.

Concretamente en uno de ellos un chaval llegaba por detrás, le tiraba hacia arriba de los pantalones a otro y a éste se le caía una pistola. Los autores de la broma todavía tienen que estar corriendo.

En otro le decía a una chica que iba con su pareja si podía tocar sus melones (habiendo otro chico detrás con un par de melones en las manos), obviamente en un par de ocasiones la galleta se la llevaban.

Personalmente pienso que este tipo de bromas son demasiado pesadas y la leche es más que merecida, incluso cuando has declarado que es una cámara oculta, puesto que pones a las personas en situaciones límite a veces, las “obligas” a hacer el ridículo. No le veo la gracia. No provoques al león y éste no te atacará.

Por otro lado también he visto un vídeo en el que declaraban que todos eran actores y eran fakes reconocidos, pero la compilación se basaba en disuadir a la gente o por lo menos decirles que tuvieran cuidado con ese tipo de bromas. Una de ellas es muy llamativa, un chaval sale de una esquina caminando hacia atrás asustado y otro escondido hace como que le pega un tiro y lo mata. En ese vídeo en cuestión se simulaba que el “objetivo” de la broma era un policía de paisano del estilo de EEUU, un federal o algo así. Éste reacciona, saca su arma y abate a tiros al que ha “disparado”, de haber sido una broma real con una “víctima” de la broma real y se hubiera dado el caso, se podían haber cargado la carrera del tipo, ya sea profesional o psicológicamente, haberle arruinado la vida por mucho que él actuase según el manual.

Personalmente no soy amigo de las “cámaras ocultas” y los que la hacen, si tienen un percance, no tienen el más mínimo derecho a reclamar ningún daño o perjuicio, ya que han puesto a otras personas en situaciones extremas sin ponerles en conocimiento sobre la situación.

AVISO: Si alguien de los que lee este blog (es decir, nadie), tiene pensado hacerme una broma de ese tipo (haya cámara oculta o no), que sepa que mi reacción al conocer el truco será partirle la cara, y que sepa que nuestra amistad quedará cercenada desde ese mismo instante sin la más mínima posibilidad de reconciliación. Soy así, o lo aceptas o te jodes.