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EL TIMO DE LA NUEVA ALIMENTACIÓN

Que digan lo que quieran, pero eso de la “intolerancia a la lactosa” es una coña que se han inventado para sacar más dinero. “Leche sin lactosa”, es como si me dicen que me van a poner un huevo frito sin yema.

En pocos minutos, he visto aproximadamente tres o cuatro anuncios, en uno te venían a decir que ahora la lactosa es mala y te vendían leche sin lactosa, que si la bebes tendrás una esposa/o cañón, unos hijos sonrientes, una casa limpia y ordenada y un coche limpio en la puerta. Otro te vendía la moto de que para hacer tus necesidades necesitas tomarte un yogurt determinado, ¡aunque no te haga falta!

Otros te venden que una galleta o una barra de cereales es suficiente alimento para mantenerte delgado/a y también muy feliz, me gusta ver cómo se centran hoy en día los anuncios en ser feliz.

Vamos, el mismo color de cara tiene cualquiera de nosotros, animales de ciudad que el labrador de Orejilla del Sordete, nosotros, que quien más quien menos tiene moreno de oficina, una tez pálida casi enfermiza, mientras vemos a gente de pueblo, con sus arrugas ganadas a pulso a través de golpes de azada, pero con un color en las mejillas que sólo de verlo, sabemos que a ese hombre no lo tumba ni una explosión nuclear.

Y ese hombre no se toma un yogurt para cagar mejor, ni un mini vasito de leche con chorrocientos millones de protectores gástricos (que nuestro cuerpo ya produce de manera natural), ni se toma leche sin lactosa… ese hombre coge la vaca a pulso y le amorra a la ubre para desayunar, mientras se prepara una tostada con todos los avíos más grandes que la misma vaca, y se mete sus buenos chuletones llenos de colesterol, y se merienda un bocata de chorizo de los de las viñetas de Mortadelo y Filemón, con un chorizo entero que se sale de la barra de pan, y se cena unos huevos con la yema mojada en pan, que cualquiera de los que leemos esto lo ve, y tira el yogurt con lágrimas en los ojos.

Toda esa “comida sana” que nos quieren vender ahora, no es más que otra manera de tenernos acojonados no hay otra explicación, porque lo de “intolerante a la lactosa” lo escuché por primera vez en 2003 o por ahí, hace 10 años, y no digo que alguna gente no pueda serlo, pero es que hoy en día hay más intolerantes a la lactosa que restaurantes chinos.

Se ha puesto de moda y por ello hay comisión médica.

¿Acaso no os dais cuenta de que, cuanta más prevención, más alimentación preparada para que el cuerpo aguante, más aditivos naturales sustraídos a lo alimentos; más enfermedades raras y alergias, y cosas extrañas de esas hay?

Me temo, parroquianos que seguís mis alocados pensamientos, que hemos perdido el norte en cuanto a salud y salubridad se refiere. Vivimos más años, pero ¿a qué precio? ¿De qué me sirve tener 85 años si tengo que tomarme 35 pastillas antes de desayunar (un vasito de leche sin lactosa, que el café a esas edad está prohibido), y no puedo beber, como acabo de decir, café, no puedo almorzar un chuletón, no puedo tomarme una copichuela, no puedo fumar, no puedo tomarme un vaso de leche, no puedo casi ni salir a la calle, no sea que un polen me dé en la frente y me tumbe? ¿Eso es vivir? ¿De verdad que pensáis que eso es vivir? ¡Eso es vivir esclavo de tu propia codicia!

Cada vez tenemos más alergias, y somos más alérgicos, porque nuestro sistema inmunitario se ha vuelto idiota. Vivimos en un ambiente tan aséptico, que nuestras defensas se aburren, y cuando una mota de polvo invade el cuerpo e interrumpe su partida de mus, ahí van los glóbulos blancos en melé cual toma de la Bastilla a neutralizar el intruso que, antaño, era bienvenido pues no era más que un sparring que los preparaba para batallas más duras.

No me tomo esos yogurcitos y, aparte de la puñetera alergia, me encuentro bien, no tomo el yogurt ese verde y hago de cuerpo a diario como un reloj, no me privo de carne roja poco hecha y aquí estoy, con 31 añazos que, si me quito la barba, parece que tengo 20.

Tomad la leche de toda la vida, comed la carne que queráis, si os apetece un flan de postre, que nadie os lo niegue, si desayunáis un café, bebéoslo a mi salud, si queréis un cubata, que no te lo agüen ni te lo pongan del peleón, devorad el queso y el jamón serrano (Que hace poco leí que también era malo para nuestra salud), y sobre todo, corred, saltad, ensuciaos, llenaros de gérmenes, tiraos en el barro y reíd a mandíbula batiente, haced el amor hasta que vuestros músculos se caigan hechos papilla, ¡VIVID!

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