Día de la Hispanidad 2017

Porque probablemente, dentro de muchos años, quizá siglos, la gente tache de asesino despiadado a la última persona que mate una res. Dirá que él y todos los demás eran unos bárbaros sin corazón que no tenían escrúpulos. Dentro de muchos años.

Hoy en día es práctica habitual, los carnívoros lo agradecemos. Incluso en general son buenas personas. Pero desde el otro lado de la mesa, son asesinos.

Viviendo donde vivo, estoy rodeado de calles, plazas, colegios, institutos, paseos, vías y callejones que llevan los ilustres nombres de marineros y prenautas que en su día, hace 525 años, llegaron a unas islas bajo la, casi desapercibida, sonrisa socarrona de cierto almirante cuya leyenda le etiquetó como “falto de huevos suficientes”.

Los nombres que aparecen en esos letreros, son observados con orgullo por muchos, sin caer en la cuenta de que muchos (por no decir casi todos), eran delincuentes habituales encerrados y “invitados”, por así decir, a realizar cierta travesía que en aquella época tenía un alto porcentaje de fracaso con deceso incluido.

Sin contar con que el señor Cristóbal Colón sabía perfectamente que se dirigía a nuevas tierras (lo de ir a “Calcuta a buscar nuevas… rutas” era para que colara el viaje al común de los mortales), con riquezas suficientes como para garrapiñar su testículo de oro. Cosa que sólo él sabía en las dos carabelas y la nao. Él sabía (igual que los Reyes Católicos), que iba a un lugar desconocido hasta el momento, lleno de riquezas y custodiado por crédulos aborígenes, sabía que a lo que iba era a saquear, violar y alterar para siempre unas tierras que no le habían llamado.

Un segundo. ¿De qué me suena esta historia? ¿Acaso no es la repetición de otras? Es posible. Gengis-Khan, Alejandro, Roma, los faraones… creo que ninguno de ellos llegó a tierras nuevas repartiendo flores, abrazos y sonoros besos en la frente. Creo que ninguno les dijo a los que habitaban las tierras “Hola chaval, mira que pasaba por aquí y me preguntaba si me cederíais de buena gana vuestras tierras y riquezas, por lo del buen rollito y tal.”.

Pero es que los demás no tenían que ver con españoles, los demás eran extranjeros y ellos lo hacen todo de puta madre. Los que tenían el nombre de “España” en los papeles y banderas son malos, son el coco. Y nosotros, como españoles, tenemos la obligación de denigrar y destruir nuestra historia en pos de unas palmaditas en la espalda por parte de los extranjeros, no sea que nos vean como los primos paletos del pueblo.

Pues sí. El almirante era un hijo de su madre, por hablar en plata, de los grandes ya que convenció a un reino para invadir y saquear tierras, contrató a una panda de delincuentes y despojos de la sociedad para que le condujeran las naves y, siendo el último en llegar a aquellas tierras, se colgó la medallita de “Descubridor de América” y “General de los Siete Mares y el charco que se forma frente a mi casa cuando llueve”. Pero visto en perspectiva, no hizo nada diferente a lo que ya se había hecho o a lo que se iba a hacer en años venideros: “Éstas son mis tierras -independientes- y a partir de ahora me las apropio por mi huevo torero”. Como en todas las conquistas, hubo quien se opuso y tras un par de guantazos con la mano abierta, no tuvieron más remedio que claudicar. Pero me reitero en lo dicho: No se hizo absolutamente nada que no fuera lo normal en aquella época. Que estuviera bien o no creo que todos lo tenemos claro, pero era práctica común llegar y conquistar usando todos los medios a tu alcance.

Por eso cuando veo en día como hoy eso de “Nada que celebrar” me pregunto si entienden que, de cualquier modo, sólo están dándose aires quijotescos, pues parece como si nos encontrásemos por la calle con alguien y le dijéramos “Disculpe, a raíz de ciertas investigaciones, he descubierto que hace 20.000 años, uno de sus familiares golpeó con el garrote a uno de los míos por una manzana, y le exijo que se disculpe por ello”. No es momento de que los vivos paguen por los pecados de los muertos, menos cuando sus “hazañas” pasan ya de los dos dígitos de edad. Creo que tanto en la sociedad en la que vivimos, como en ese “Monte Olimpo marca Hacendado” en el que viven los políticos, deberíamos olvidarnos del “Y tú más” que tanto nos gusta, y pensar en cómo podemos mejorar el país, todos juntos. Discurrir cómo podemos intentar todos ser mejores personas, mejores como pueblo, mejores como nación, mejores como humanos, pero todos juntos, todos a una.

Dejemos de echarnos en cara los pecados de nuestros padres, y hagamos algo para evitar que los cometan nuestros hijos.

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QUERIDAS CHICAS DEL TRANVÍA

Al igual que vosotras, muchos de nosotros usamos el transporte público. No puedo hablar por el resto de hombres porque no me declaro portavoz más que de mí mismo, pero cómo vayáis vestidas, cómo llevéis el maquillaje o cómo estéis de sobrias o borrachas es asunto vuestro.

Como hombre que soy, miraré vuestras piernas si lleváis minifalda, vuestro trasero o vuestros pechos pero durante un par de segundos por pura curiosidad o admiración, ya que mirar no está prohibido de momento y una cosas es mirar un par de segundos y otra quedarse horas embobado. Igualmente vosotras podéis mirar lo que quiera que miren las mujeres en el cuerpo de un hombre, que no me voy a sentir incómodo ni violado, la naturaleza humana y los instintos son inevitables, la educación para aprender cómo interpretar o actuar frente a esos instintos se aprenden y adquieren con un poco de voluntad.

No necesito a una mujer que se esconda tras un abanico, sumisas no me van. Si de verdad estáis interesada en algo, acercaos y preguntad, que eso no os hace fáciles si no determinadas. Si necesitáis saber algo como la hora o el destino del transporte, no dudéis en acercaos y preguntar, que eso no lo voy a interpretar como que queréis sexo salvaje, pero si os ofrezco la mano para estrechárosla y me presento tras vuestra pregunta, tampoco significa que quiera sexo salvaje si no conocer a una persona, no todos los hombres somos depredadores sexuales.

Es más, en realidad yo personalmente no necesito nada porque mi novia es todo cuanto necesito y más aún, está conmigo por propia voluntad y lo estará el tiempo que ella decida estarlo ni un minuto más. Podéis creerme o no, no me va la vida en ello, pero así es. Eso no quita que si veo a una mujer bonita la mire durante un par de segundos, al igual que si ella ve a un hombre bonito lo mirará durante unos segundos, se llama naturaleza humana.

Las reglas del coqueteo las rompieron los primeros que no entendieron eso del “no es no” pero todos pagamos las consecuencias. Las mujeres asesinadas a manos de hombres ya no pueden hablar, al igual que las mujeres asesinadas a manos de mujeres, los hombres asesinados a manos de hombres y los hombres asesinados a manos de mujeres todos dentro de la relación, de todo hay y todas las muertes tienen para mí el mismo valor, el de una persona que le arrebata la vida a otra sin tener derecho a ello. Personalmente creo que contra todos ellos, que arrebatan las vidas de aquellas personas que ilusoriamente aman, no debería haber piedad ni perdón en la tierra, pues Dios, si es que existe, es quien debe aplicar ambos términos cuando toque, pero como es sólo mi opinión, ahí la dejo.

Eso sí, recordad que todavía hay hombres que cumplimos las reglas, que si os abrimos las puertas, os ofrecemos nuestro asiento o nos ofrecemos a pagar lo que hayamos consumido, si nos presentamos, no es machismo si no educación, recordad que todavía hay hombres que les importa un pito cómo vayáis vestidas. No olvidéis que algunos, también pagamos las consecuencias de unos energúmenos.

¿Noche de Paz?

Ah… la Navidad. Época de ilusión y buenas vibraciones. Días en los que se recupera la fraternidad, el amor al prójimo, donde se celebra el cumpleaños de Jesucristo, época de buenos deseos y propósitos…

Claro, sí. Sin duda alguna.

Descartando el manido tema de que el motivo de celebración es una falacia pues ni este señor nació un 25-12 ni por asomo, si no que se ha cogido una antigua fiesta pagana y se ha cristianizado, como otras muchas, todo lo demás también cae por su propio peso.

Desde varias semanas antes del día 25, gastamos ingentes cantidades de dinero, que a veces no tenemos, en comida y bebida en cantidades similares. Llenamos los congeladores, neveras y despensas de carísimos manjares porque el día de la fiesta, habrá que comérselo todo y tenemos la presión añadida de que tendremos que disfrutar de ello por imperativo legal.

Pero no sólo es la comida. También hay que decorar la casa. Hay que poner un belén/nacimiento/misterio, hay que poner guirnaldas, bolitas, muérdago y sobre todo, un árbol. probablemente será un árbol que se dedicará a soltar trocitos de lo que sea en el suelo. Pasaremos gran parte de la tarde desenredando luces de colores, para lo cual nos hemos estado entrenando todo el año con nuestros auriculares y cargadores. ¿Cómo decorar el árbol? ¿Qué colores poner? ¿Qué luces encender? ¿Dónde ponerlo? ¿Natural o artificial? En eso último prefiero que sea artificial, dura más y no deforestamos la Tierra, que cuando éramos cuatro gatos sobre el planeta no pasaba nada, pero con siete mil millones de almas la cosa se pone chunga si todo el mundo quiere su árbol.

Y mientras compramos como si no hubiera un mañana y decoramos el árbol, pues suenan los villancicos, piezas ancestrales y, por lo general, lamigosas y edulcoradas que se repiten una y otra vez en la chillona voz de una escolanía (no me meteré en las versiones).

Se acerca el día 25 y ese tal Papá Noel, o San Nicolás, va a dejar los regalos debajo del árbol. Y por supuesto el patrio día del 6 de Enero donde 3 Reyes Magos dejan regalos también. Pero esos regalos no aparecen como por arte de magia en las casas.

Vemos a la gente correr de un lado para otro de la ciudad con bolsas llenas de regalos. intercambio de presentes que, de ser equitativos, deberían se del mismo valor económico ambos.

Pero en realidad lo que hay es un estrés creciente en las personas que quieren la botella de champán más cara, el caviar más exclusivo, la carne más sabrosa, el pescado más fresco, el regalo más original y caro. Y ese estrés viene provocado por la manía de dejar todas esas compras para los últimos días, y nos encontramos a mucha gente el día 23-24 corriendo como si fueran perseguidos por el mismísimo Satanás, arrancando objetos de las manos de otros porque suponen tener más derecho, corriendo por llegar primero, olvidando y obviando las normas de cortesía y buena educación, sólo para tener todas esas cosas para demostrar que somos los más buenos y los que tenemos el espíritu navideño más largo.

Porque estos días son para estar con los demás, hacer como que te caen bien, pasar ratos de gran tensión en la mesa o en la antecena, o en la postcena. No me refiero sólo a los familiares, también a los compañeros de trabajo durante las cenas de empresa. Sin duda, hace poco he leído que un par de cenas de empresa habían terminado en pelea multitudinaria. Lo que me sorprende es que no pase más a menudo.

Pero no os preocupéis, a partid del día 6 de enero ya podemos volver a odiarnos y a llevarnos mal. Ya podemos volver a olvidarnos de los necesitados (los de verdad, no los que aprovechan estas fechas para dar pena), podemos planificar los regalos para los cumpleaños/aniversarios, hay que regalar cuando toca, no sin motivo, a diestro y siniestro, pues eso sería un desbarajuste.

Porque estas fechas lo que nos insuflan es una gran presión por ser buenas personas y demostrarlo. No nos basta con ser buenas personas, tenemos que ser las mejores, aunque eso signifique pisotear al que tenemos al lado. Tenemos que ser los mejores y eso, no es un buen aliciente para alentar ese espíritu, es una competición encubierta para ver quién gasta más, quién pone la mesa más ostentosa, quién da el mejor regalo.

La Navidad podría ser una gran época si no la hubiésemos planteado tan sumamente mal. Puede que sea un señor Scrooge.. sí, es posible, pero al menos no caigo en hipocresías. Hoy se supone que es Nochebuena… para mí es jueves, punto.

Este texto se me ha venido a la mente mientras veía a la gente volverse completamente loca en Mercadona hace un rato, porque ir y volver al supermercado en coche, al menos en mi pueblo, es como para otra entrada.

Cambiar la luna trasera de mi coche, la Odisea de la estupidez.

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Anoche, mi buen vecino al que llamo cariñosamente Flanders, nos llamó al telefonillo para avisarnos que la luna trasera de mi coche estaba rota. Efectivamente, reventada a más no poder.

Después de que me había gastado hace 15 días 263 € en el seguro y hace una semana 170 en arreglarlo porque el viernes 13 tengo que pasar la ITV, pues qué quieren que les diga, como que me dieron ganas de cagarme en Big Bang y su santa existencia. Pero mi nuevo yo es más taimado si cabe que antes, tratando de buscar soluciones antes de arrancar los ojos a la gente.

Lo primero fue meter el coche en el patio delantero de mi casa, para lo cual casi me llevo por delante el retrovisor. Ya dentro y linterna en mano observé que no faltaba nada y no había proyectil dentro, con lo cual no había sido un robo. Observé el patrón de rotura y me acordé que ya había visto un cristal con un patrón parecido, el del horno microondas que tenía en Mazagón siglos ha y que reventó por el frío y porque tenía más años que la leyenda de la chica de la curva. Por el patrón de rotura deduje dónde se había roto y la línea que había seguido la debacle. Es lo que tiene ser un friki de NCIS, que analizo criminalísticamente hasta el chorro cuando hago pis por la mañana.

Como la cosa está muy mala, pues mi seguro es básico y no incluye las lunas, más que nada porque después de 10 años no me creo que por eso tenga que pagar 300 € anuales, me parece una barbaridad teniendo en cuenta que soy conductor profesional y mi coche, de motor, está como el primer día.

Esta mañana me decidí a buscar una sustitución ya que en dos días tengo que pasar la ITV. Como niño pijo que a veces soy, lo primero que hice fue llamar a Carglass. Total, vienen a casa, te lo cambian, le dan un tratamiento al cristal y creo que por 5 € más te la chupan. El caso es que una chica muy amable me pidió los datos para el presupuesto y cuando me lo dieron casi me da algo. 474 € por cambiar la luna. ¿Existe esa cantidad? ¿Hay alguien que tenga tanto dinero? Como pertenezco a una aseguradora pija, pues me lo dejaban en 298 € y un “ea ea” con palmaditas en la espalda.

Así que ni corto ni perezoso, me he dedicado a la otra solución, que no es ponerme en una esquina con medias y bolso, si no más bien preguntar en desguaces. He aquí la sorpresa cuando tras preguntar en varios, he encontrado uno donde me venden el cristal más la chapa del maletero todo pintado por 50 €. Luego, en un taller donde he preguntado, me lo montan por 60 €.

Y yo pienso, si por poner el maletero completo me voy a gastar 110 € y por cambiar el cristal en Carglass me van a soplar 474 €… ¿Qué tipo de broma es esta? ¿Estamos tontos o qué?

BROMAS DE CÁMARA OCULTA

Hace un rato he estado viendo un par de vídeos en Youtube de cámara oculta sobre bromas que salen mal.

Concretamente en uno de ellos un chaval llegaba por detrás, le tiraba hacia arriba de los pantalones a otro y a éste se le caía una pistola. Los autores de la broma todavía tienen que estar corriendo.

En otro le decía a una chica que iba con su pareja si podía tocar sus melones (habiendo otro chico detrás con un par de melones en las manos), obviamente en un par de ocasiones la galleta se la llevaban.

Personalmente pienso que este tipo de bromas son demasiado pesadas y la leche es más que merecida, incluso cuando has declarado que es una cámara oculta, puesto que pones a las personas en situaciones límite a veces, las “obligas” a hacer el ridículo. No le veo la gracia. No provoques al león y éste no te atacará.

Por otro lado también he visto un vídeo en el que declaraban que todos eran actores y eran fakes reconocidos, pero la compilación se basaba en disuadir a la gente o por lo menos decirles que tuvieran cuidado con ese tipo de bromas. Una de ellas es muy llamativa, un chaval sale de una esquina caminando hacia atrás asustado y otro escondido hace como que le pega un tiro y lo mata. En ese vídeo en cuestión se simulaba que el “objetivo” de la broma era un policía de paisano del estilo de EEUU, un federal o algo así. Éste reacciona, saca su arma y abate a tiros al que ha “disparado”, de haber sido una broma real con una “víctima” de la broma real y se hubiera dado el caso, se podían haber cargado la carrera del tipo, ya sea profesional o psicológicamente, haberle arruinado la vida por mucho que él actuase según el manual.

Personalmente no soy amigo de las “cámaras ocultas” y los que la hacen, si tienen un percance, no tienen el más mínimo derecho a reclamar ningún daño o perjuicio, ya que han puesto a otras personas en situaciones extremas sin ponerles en conocimiento sobre la situación.

AVISO: Si alguien de los que lee este blog (es decir, nadie), tiene pensado hacerme una broma de ese tipo (haya cámara oculta o no), que sepa que mi reacción al conocer el truco será partirle la cara, y que sepa que nuestra amistad quedará cercenada desde ese mismo instante sin la más mínima posibilidad de reconciliación. Soy así, o lo aceptas o te jodes.

UNA PINCELADA DE ANTOLOGÍA DEL DISPARATE

Echando un vistazo a antiguos documentos, me crucé con un pequeño extracto de un vetusto libro que tenía por ahí llamado ANTOLOGÍA DEL DISPARATE.

El extracto nunca ha dejado de arrancarme lágrimas de risa, más por los comentarios del profesor que por las respuestas en sí (que también tienen miga).

Hoy quiero coger un extracto de LA NUEVA ANTOLOGÍA DEL DISPARATE de Luís Díez Jiménez, que ha tenido la santa paciencia de aguantar a quienes daban estas respuestas, y me he permitido añadir algunos comentarios, entre paréntesis, en ciertas preguntas. Aquí lo importante es la pregunta y la respuesta. Y pensar que quizá alguno de estos alumnos ejercen hoy de concejales, alcaldes o presidentes…

Un cuadro del Greco

—El «caballo» de la mano en el pecho.

Lema carlista

—Dios, Patria, fuera el Rey.

Músculos

—Los de fibra lisa tienen un color apaciguado.

Equinoccio

—Equidistante.

Atracción

—Por la atracción se producen los solsticios y eclipses.

Egipto

—Lo más típico de Egipto es que enterraban a los muertos.

Teorías evolucionistas

—Darwin decía que descendía de un mono.

El Partenón

—Fue construido por Agamenón.

El Génesis

—Dios creó a Adán y le dijo que se multiplicase.

Crustáceos

—Avanzan rápidamente retrocediendo.

El protestantismo

—Lutero se peleó con el Papa por una burra.

Bécquer

—Siempre estaba triste.

El feudalismo

—La gente entonces en vez de en casas vivía en castillos.

La columna vertebral

—Al romperse el cuello puede romperse el cordón umbilical.

Ganadería

—Los pastores podan a las ovejas en primavera.

Moisés

—Sacó agua de una piedra con su varita mágica.

Ríos de América

—El más alto es el Titicaca, que es un lago.

Alfonso XIII

—Dejó que los alcaldes trajeran la República.

El saltamontes

—Da saltos que vuelan.

Los bárbaros

—Se metieron entre los romanos sin que éstos se enterasen.

—Al ver apáticos a los romanos, les invadieron.

La libertad

—Si se pasa trae la dictadura.

El estómago

—Cuando el píloro se cierra se produce la peritonitis.

El socialismo

—No va muy bien, pues en algunos países se escapan saltando la tapia.

—Los socialistas no quieren el capitalismo, por lo cual no suelen jugar a las quinielas.

Gusanos

—La solitaria tiene una cabeza con cuatro ojos y alcanza 250 metros.

Artiodáctilos

— Tienen un número par de patas, como la vaca.

El. Concilio Vaticano

—Lo hizo el Papa para discutir con todos los obispos a la vez.

(De uno en uno le sabía a poco y se envalentonó) Nota del bloguero.

San Agustín

—Fue compañero de Santo Tomás de Aquino. Calígula

—Tenía un caballo adiestrado para diputado. (Esto explica muchas cosas) Nota del bloguero.

Azúcares

—El almidón se digiere con tintura de yodo.

Aves

—Las aves tienen aerofagia para volar mejor. (No sólo las aves, hijo mío, también algunas personas) Nota del bloguero.

Tuberculosis

—La vaca después de comerse el bacilo de Koch lo transmite al hombre.

Animales hematófagos

—Son los que comen «incestos».

Peces

—Se reproducen por branquias.

Volcanes

—En la «herución» de la Martinica perecieron casi 20 000 cadáveres.

Corrientes marinas

—El aire es el viento en movimiento que se mete entre las olas.

Ateos

—Su Dios es distinto al nuestro.

Esparta

—Los niños cojos, ciegos y mancos no servían para el servicio militar.

La circulación (de la sangre)

—Está dirigida por la Guardia Municipal. (De ahí algunas embolias) Nota del bloguero.

Características del teatro moderno

—Es nudista y poco inteligible. (Clavado) Nota del bloguero.

Grecia

—Los «esparteros» habitaban en Esparta.

Juana de Arco

—La quemaron los ingleses por ser una santa católica.

Revolución rusa

—Casi todos los rusos eran esclavos pues eran de raza eslava.

—La revolución fue provocada por la hemofilia del Zar hacia los obreros.

El estómago

—Produce el «ácido gástrico» para hacer solubles las grasas.

—El jugo gástrico se produce en las paredes del intestino delgado.

Tres fósiles del terciario

—Santa Teresa, San Juan de la Cruz y el Acueducto de Segovia.

Insomnio

—Consiste en dormir al revés.

El tabaco

—Se saca del árbol del tabaco.

¿Cuándo es la mayoría de edad?

—A los 88 años. (De repente me siento muy joven) Nota del bloguero.

Carnívoros

—El lobo apacenta sobre el ganado lanar.

Respiración

—En los pulmones la sangre se convierte en aire.

Función clorofílica

—Es una función de color verde.

Vitamina B

—Produce el estornudo.

Minerales de cobre

—Las minas de «cobrita» están en «Río Tinto».

Clases de tejidos

—Sólidos, líquidos y gaseosos. (Cierto, en algunas ventosidades no todo es gas) Nota del bloguero.

El paludismo

—Lo padece un mosquito.

Productos volcánicos

—La lava y el pilli.

Napoleón

—Era craso de nacimiento.

Clases de glándulas

—Las salivares, las del sudor y la tetilla.

La lluvia —Se produce por explosión de una nube.

Corrientes marinas

—Tienen gran influencia sobre las cadenas montañosas.

El pistilo

—Es como una fábrica de capullos. (Igualito que un partido político oiga) Nota del bloguero.

Glóbulos rojos

—Se forman en los huesos de color amarillo.

Aves nocturnas

—Algunas son insectívoras, como el mochuelo y el murciélago.

Saprofitismo —Son plantas que viven en putrefacción.

Clases sociales

—El proletariado, la clase intermedia y la clase baja.

El proletariado

—Es la clase social alta, de los grandes señores, que se aprovechan del trabajo e insuficiencia de obreros.

La familia

—En España se clasifica en de honor y de primera.

Política social

—Se llama también política de mando.

Organización sindical

—En realidad los empresarios hacen lo que quieren con los trabajadores. (No le falta razón) Nota del bloguero.

DOCTOR ATOMIC: QUE ME DEVUELVAN EL DINERO

Que ir a la ópera es un acto social, no hay nadie que pueda negarlo, más si es en el prestigioso Teatro de la Maestranza en Sevilla y más aún si es una ópera de estreno en España. Pero ahí queda todo.

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El viernes 13 de Marzo, fui a ver la ópera Doctor Atomic. Una ópera de la que ya había oído hablar pero de la cual no tenía más referencia que su nombre y que era contemporánea (Estrenada en 2005). Cuando llegué al teatro, el programa anunciaba dos actos. Una ópera ya de por sí en inglés chirría. El inglés está muy bien para música actual, para musical americano y para pocas cosas más, porque precisamente para la ópera… prefiero un “Quanto è bella” que un “Oh, how charming”.

Para meter más leña al fuego, que el primer acto dure 80 minutos, el descanso 20 y el segundo acto 85 ya echa para atrás a más de uno y más de dos.

Y eso que lo malo todavía no había empezado.

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Tras apagarse las luces y entrar el director musical, aplaudí como cualquier hijo de vecino que tiene cierto respeto por compañeros que en ese momento les quedaba toda una odisea de 185 minutos por delante.

Y ahí terminó todo lo que en una noche en la ópera se puede esperar. La obra comenzó con una estridente música que recordaba a las películas de los 50, con unas extrañas proyecciones en la pantalla que te obligaban a bien estar atento a lo que pasaba en la pantalla o a los más que dudosos subtítulos que iban apareciendo. El coro se pasa un buen rato abriendo la ópera con una inenarrable melodía donde te explican cómo funciona una bomba atómica y la fusión en general, es decir, comenzamos con una clase de química y física (al menos que el público salga sabiendo algo más, si es que no lo sabía ya).

A todo esto, añadamos que la pantalla en la que se proyectaban esas imágenes, se hacía transparente en algunas secciones para mostrar a los solistas, estáticos como los ojos de Espinete soltar unas melodías que bien parecían ser notas al azar colocadas de tal manera que al tenor le resultara cómodo y al barítono, el bajo y la soprano les pasara lo mismo. En cuanto a la letra, mejor decir que podéis coger El Quijote, leerlo de arriba a abajo a ritmo de 4/4 y más o menos os podéis hacer una idea, pues prácticamente ni una sola melodía ni frase era repetida ni usada para la retentiva del público.

El que una puesta en escena sea original, no significa que sea la acertada. En este caso ni una cosa ni otra pues la idea de la pantalla semitransparente ya se había usado (desconozco si con mayor éxito) y además el situar algunas escenas en extremos casi opuestos de la pantalla/escenario, te obligaba ahora a desarrollar un estrabismo sin precedentes para estar atentos a ambos actores, al fondo de la pantalla y a la traducción, a la cual terminé por no echarle cuenta, ya que las frases de la soprano no tenían más sentido que el que le pueda dar Enrique Bunbury estando sobrio.

Recuerdo cuando comenzaba a hacer teatro en el colegio, allá por el pleistoceno, que estaba sentado, me ponía de pie, decía mi frase y me volvía a sentar. La misma sensación me daban los cantantes que se asomaban por esa ventana de proyección, sin duda orientados por un director escénico que, probablemente, ésta vez no ha dado con la tecla, o es que la “ópera” no daba para más.

Interesante es reseñar que en el aria de la soprano, la letra ni siquiera era original, si no sacada de los versos de no recuerdo quién, sin pies ni cabeza.

Dicen que una persona que está sobre el escenario puede mesurar el interés de la gente cuantificando la frecuencia y cantidad de toses del público, quizá es que ese día había demasiado polvo en el ambiente, no entraré en eso. El caso es que ya cuando toda la “historia” del primer acto estaba terminando, el dolor de unas piernas que ya no sabía cómo poner y de una espalda que pedía a gritos un fisioterapeuta con la entrada, el amable autor de… esto… tuvo a bien obsequiarnos con una partitura en la cual uno de los personajes nos relataba la dieta que trataba de seguir y la cantidad de bollos que se había comido no sé qué día. Algo así como poner “Joróbate Flanders” varias veces para llegar a las 500 palabras en un artículo.

Tuve la precaución de no aplaudir cuando llegó el momento más emocionante (para mí) de la noche, que fue al encenderse las luces para indicar que llegaban esos 20 minutos de descanso. Momento en el cual mi compañera y yo decidimos hacer mutis por el foro y así no perder los 105 minutos restantes en una butaca que no iba a reparar en mi ausencia.

Lo más llamativo fue a ver a varias personas cruzando la calle al mismo tiempo que nosotros y también con un programa de mano que indicaba que habían tenido la misma idea.

No voy a entrar aquí en opiniones sobre la calidad vocal o la habilidad de los músicos. Me descubro ante el coro, los solistas y la orquesta porque pocas personas tienen la capacidad de retentiva ni el amor por la música suficientes como para aprenderse esa infamia de partitura, papel desperdiciado que podría haber sido usado para escribir una verdadera obra maestra, o al menos algo que hubiera merecido la pena escuchar de principio a fin. Por mi parte me quito el sombrero ante los solistas y el coro, nada que reprocharles pues son unos mandados que cantan lo que les dicen y tratan con todas sus ganas hacer de cualquier partitura algo digno de aplauso. Para ellos sí habría aplaudido y con fuerza, pero no quería que los demás pensaran que aplaudía la genialidad inexistente del autor.

Al salir del Teatro, ni la más mínima melodía se había quedado en mi cabeza, nada reconocible que pudiera silbar o tararear, ni una nota, ni un acorde. Lo cual reafirma más aún que una ópera vacía de contenido, no merece la atención que se le prestó a esta. Por la misma vara de medir que llamamos a esto ópera, podemos coger un libro de partituras de Siniestro Total, ponerle en la portada la palabra “Ópera” y estrenarla en cualquier teatro con el mismo trato que a Puccini.

Ésta vez tengo que decir que la dirección del Teatro ha patinado un poco con la elección de la obra, no siempre se puede acertar, pero la obra no valía el papel en el que la entrada estaba imprimida, y mucho menos los más de 70 euros que costaba la que yo mostré a la entrada.