QUERIDAS CHICAS DEL TRANVÍA

Al igual que vosotras, muchos de nosotros usamos el transporte público. No puedo hablar por el resto de hombres porque no me declaro portavoz más que de mí mismo, pero cómo vayáis vestidas, cómo llevéis el maquillaje o cómo estéis de sobrias o borrachas es asunto vuestro.

Como hombre que soy, miraré vuestras piernas si lleváis minifalda, vuestro trasero o vuestros pechos pero durante un par de segundos por pura curiosidad o admiración, ya que mirar no está prohibido de momento y una cosas es mirar un par de segundos y otra quedarse horas embobado. Igualmente vosotras podéis mirar lo que quiera que miren las mujeres en el cuerpo de un hombre, que no me voy a sentir incómodo ni violado, la naturaleza humana y los instintos son inevitables, la educación para aprender cómo interpretar o actuar frente a esos instintos se aprenden y adquieren con un poco de voluntad.

No necesito a una mujer que se esconda tras un abanico, sumisas no me van. Si de verdad estáis interesada en algo, acercaos y preguntad, que eso no os hace fáciles si no determinadas. Si necesitáis saber algo como la hora o el destino del transporte, no dudéis en acercaos y preguntar, que eso no lo voy a interpretar como que queréis sexo salvaje, pero si os ofrezco la mano para estrechárosla y me presento tras vuestra pregunta, tampoco significa que quiera sexo salvaje si no conocer a una persona, no todos los hombres somos depredadores sexuales.

Es más, en realidad yo personalmente no necesito nada porque mi novia es todo cuanto necesito y más aún, está conmigo por propia voluntad y lo estará el tiempo que ella decida estarlo ni un minuto más. Podéis creerme o no, no me va la vida en ello, pero así es. Eso no quita que si veo a una mujer bonita la mire durante un par de segundos, al igual que si ella ve a un hombre bonito lo mirará durante unos segundos, se llama naturaleza humana.

Las reglas del coqueteo las rompieron los primeros que no entendieron eso del “no es no” pero todos pagamos las consecuencias. Las mujeres asesinadas a manos de hombres ya no pueden hablar, al igual que las mujeres asesinadas a manos de mujeres, los hombres asesinados a manos de hombres y los hombres asesinados a manos de mujeres todos dentro de la relación, de todo hay y todas las muertes tienen para mí el mismo valor, el de una persona que le arrebata la vida a otra sin tener derecho a ello. Personalmente creo que contra todos ellos, que arrebatan las vidas de aquellas personas que ilusoriamente aman, no debería haber piedad ni perdón en la tierra, pues Dios, si es que existe, es quien debe aplicar ambos términos cuando toque, pero como es sólo mi opinión, ahí la dejo.

Eso sí, recordad que todavía hay hombres que cumplimos las reglas, que si os abrimos las puertas, os ofrecemos nuestro asiento o nos ofrecemos a pagar lo que hayamos consumido, si nos presentamos, no es machismo si no educación, recordad que todavía hay hombres que les importa un pito cómo vayáis vestidas. No olvidéis que algunos, también pagamos las consecuencias de unos energúmenos.